Antes de firmar el encargo conviene dejar claros algunos límites. La reforma integral incluye la redistribución de tabiques, instalaciones vistas y acabados; la rehabilitación de fachada patrimonial se ciñe al cerramiento exterior y a las carpinterías, sin tocar la estructura salvo que el informe técnico lo exija. El mobiliario a medida se fabrica en nuestro taller con madera recuperada y se entrega montado, pero el transporte fuera de la provincia se presupuesta aparte. Cada proyecto parte de un levantamiento real del inmueble; si aparecen patologías ocultas durante la demolición, se documentan y se te presenta un anexo antes de continuar.
Cada proyecto que cerramos deja una lección práctica: cómo se comporta la madera recuperada en un baño húmedo, cuánto tarda en asentarse un suelo de hormigón pulido o qué margen real de maniobra hay cuando aparece una viga que no estaba en los planos. Estos comentarios recogen esa experiencia, sin adornos.
La reforma de nuestro piso en el Ensanche duró catorce semanas, dos menos de lo previsto. El seguimiento semanal con fotografías y el acceso a la planimetría actualizada nos permitieron tomar decisiones sobre los enchufes y la iluminación sin pisar la obra. El resultado final coincidía con el render que nos enseñaron al principio.
Encargamos la rehabilitación de la fachada de nuestra comunidad en el Born. El equipo documentó cada grieta y cada moldura antes de tocar nada, y la memoria técnica sirvió para que la junta de propietarios aprobara el presupuesto sin discusiones. La carpintería nueva mantiene el aspecto original pero el edificio ya no pierde calor.
La biblioteca modular que diseñaron para nuestro estudio se fabricó en su taller con madera de derribo. Antes de cortar la primera pieza nos mostraron un prototipo virtual con las medidas exactas de nuestros planos y maquetas. Encaja perfectamente y el olor a madera vieja le da un carácter que ningún mueble de catálogo podría aportar.
Lo que más valoro es la honestidad con los plazos. Cuando detectaron humedad en el muro medianero, nos lo comunicaron el mismo día con un plan alternativo y el coste cerrado. No hubo sorpresas en la factura final ni excusas. La casa quedó exactamente como habíamos acordado, con la distribución que necesitábamos para nuestra forma de vivir.
Reformamos un piso pequeño de 55 m² y el reto era ganar sensación de amplitud sin tirar tabiques. Propusieron una solución con paneles de madera recuperada que ocultan el almacenaje y una puerta corredera de cristal para la cocina. El plano de obra era tan claro que el instalador eléctrico no tuvo que llamar ni una vez para preguntar.
La rehabilitación de la fachada de nuestra casa en Tafí Viejo respetó el estilo original pero incorporó un aislamiento interior que notamos desde el primer invierno. El arquitecto nos explicó cada paso con renders y detalles constructivos, y la obra se ejecutó sin molestar a los vecinos más de lo estrictamente necesario.