Antes de mover un tabique, sabrás cómo quedará cada estancia, qué material se coloca en cada punto y cuánto durará la obra. Así se evitan sorpresas y se mantiene el control de la reforma.
Cada intervención arranca con planos de cotas, secciones y detalles constructivos. Sabes qué se derriba, qué se conserva y por qué, antes de firmar nada.
Visualizas la luz, los materiales y el mobiliario antes de empezar. Si algo no encaja con tu forma de vivir, se ajusta en el modelo, no en la obra.
Cada semana recibes un parte con fotos, decisiones tomadas y próximos pasos. Sabes qué se ha ejecutado y qué queda, sin depender de llamadas ni suposiciones.
Madera recuperada, hormigón visto y piedra natural se eligen por su comportamiento, no solo por su aspecto. Cada material se documenta con su origen y mantenimiento.
La orientación, la inercia térmica y la ventilación cruzada se estudian en fase de proyecto. El confort se resuelve con arquitectura, no con equipos que consumen.
Las piezas se diseñan para el espacio real y se fabrican en taller con ensamblajes tradicionales. Nada de catálogo: cada módulo responde a una medida y un uso concreto.
Proceso de trabajo
Primera consulta: visitamos tu vivienda, escuchamos tus necesidades y tomamos las primeras medidas. Te explicamos el alcance real de la reforma y resolvemos tus dudas sobre plazos y presupuesto.
Anteproyecto y planimetría: elaboramos los planos iniciales, estudiamos la distribución y definimos la estética general. Recibirás una propuesta clara con alternativas de materiales y acabados.
Proyecto de detalle y renders: desarrollamos la documentación técnica completa, los planos de obra y las imágenes fotorrealistas. Podrás visualizar cada estancia antes de que comience la construcción.
Ejecución y seguimiento: coordinamos los oficios, supervisamos cada fase de la obra y te mantenemos informado con visitas periódicas. Entregamos la vivienda terminada en el plazo acordado.